Elaborado por José Luis Pineda, profesor de la Escuela de Negocios del Tecnológico de Monterrey.
Podría llegar a pensarse, sin mucha reflexión, que la filosofía es algo demasiado abstracto y alejado de la práctica cotidiana de la mercadotecnia, y de los negocios en general. Creer eso sería un error. Uno de los objetivos de la filosofía es estudiar los principios de la conducta humana, así como comprender la moralidad y su lugar en nuestras vidas.
Un aspecto de la filosofía que todos nosotros experimentamos diariamente en nuestras vidas es la ética. El análisis y la reflexión sobre la moral de nuestras decisiones y de nuestros actos es algo que todos, aunque sea intuitivamente, hacemos.
La ética está muy presente en el ámbito profesional, en forma de códigos de conducta en las organizaciones, en los decálogos de asociaciones de profesionales y, claro está, en las leyes y reglamentos oficiales que rigen muchas esferas de la práctica de los negocios.
Un aspecto en donde puede observarse con mucha claridad la aplicación de principios de la ética profesional es en el reconocimiento de los derechos de los consumidores, recogido en la Ley Federal de Protección al Consumidor (LFPC) y defendidos por la Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO).
La beneficencia es un principio ético fundamental de nuestro quehacer. Indica que la práctica profesional debe siempre buscar el beneficio de los otros, aquellos impactados por nuestras acciones. Esto es la esencia de la conceptualización de los derechos de los consumidores, particularmente en los primeros dos: 1) Derecho a la información, y 2) Derecho a la educación. Conocer y saber qué hacer con la información es elemental para que las personas tomen decisiones como consumidores.
La autonomía es otro principio ético de la profesión que puede observarse en los derechos de los consumidores. Las personas somos libres y podemos elegir guiados por la razón y por nuestros principios. La libertad consiste en darse a uno mismo el poder para decidir. Precisamente, el 3) Derecho a elegir es otro de la lista. Se protege a las personas de ser presionados o condicionados para comprar un producto.
La no maleficencia es otro de los principios éticos de la profesión que puede verse plasmado en el 4) Derecho a la seguridad y calidad, y el 5) Derecho a no ser discriminado.
Esto quiere decir que los productos y servicios deben cumplir con normas de seguridad y calidad -pensemos en alimentos y bebidas, por ejemplo-, además de que a ninguna persona puede negársele un producto o servicio por motivos de raza, sexo, orientación sexual, género, condición económica, religión o discapacidad.
El principio ético de la justicia, que consiste en dar a cada uno lo que le corresponde, es visible en el 6) Derecho a la compensación. Este derecho busca corregir aquellas situaciones en las que los consumidores reciben un producto de mala calidad o en malas condiciones, y buscan un reintegro o la devolución del dinero.
El respeto es el principio de la ética profesional que puede apreciarse en el 7) Derecho a la protección, que establece que la PROFECO debe proteger los derechos explicados anteriormente, cuando un proveedor de productos o servicios no los respeta.
Probablemente no los conocíamos o incluso ignorábamos su existencia, pero existen y se puede exigir su cumplimiento basados en la ley. Este es el listado de los siete derechos de los consumidores en México:
- Derecho a la información
- Derecho a la educación
- Derecho a elegir
- Derecho a la seguridad y calidad
- Derecho a no ser discriminado
- Derecho a la compensación
- Derecho a la protección
La filosofía y la ética han ocupado la mente de muchísimas personas a lo largo de milenios. El hecho de intentar responder a las preguntas básicas de la existencia humana nace justo cuando surge la chispa de lo que llamamos mente. La filosofía es un edificio que aún se construye, que constantemente se revisa y se remodela.
Este edificio de la filosofía, a través de la ética, podemos verlo en los marcos legales que rigen nuestro quehacer y nuestras interacciones cotidianas. Está, como hemos visto, muy presente en los derechos de los consumidores. Debemos pensar en estos derechos como una guía del bien hacer en la mercadotecnia.
Mi definición preferida de mercadotecnia es intercambio con beneficio mutuo, porque resume la esencia de esta práctica profesional, y reconoce de entrada a la otredad, al otro, a la persona que consume.
Entendemos que los negocios tienen como fin la rentabilidad de los accionistas, pero el negocio no existiría sin un mercado que se desarrolla y crece, porque quienes lo conforman satisfacen sus necesidades y toman decisiones para intentar llevar una mejor vida. ¿Para qué existe un negocio si no es para generar un bien a la sociedad?
Publicado originalmente en El Financiero.